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Qué hacer para que los niños coman mejor

Las reglas para conseguir que se alimenten bien

Una de las cuestiones que más preocupan a los padres y madres es la alimentación de sus hijos. Más todavía en verano cuando se disipan las rutinas hace calor pierden el apetito Algunos niños no muestran ningún inconveniente en comer lo que se les pone en el plato pero otros muchos solo ingieren lo que les gusta que normalmente es justo lo contrario a lo que deben comer. Cada comida o cena se convierte en una batalla ¿Qué podemos hacer para que los niños coman mejor? Os dejamos algunos trucos y recetas para que los pequeños de la casa se alimenten bien:

Servir las cantidades adecuadas: Ni todos los adultos comemos igual ni todos los niños comen las mismas cantidades. Ni siquiera si tienen la misma edad. Debemos adaptarnos a la cantidad que come nuestro hijo y si está sano y tiene una curva de peso y crecimiento adecuada es que está comiendo la cantidad necesaria por su físico y actividad. Si come menos de lo que debe tendrá hambre de nuevo rápidamente si el plato lleva demasiada cantidad se acostumbre a dejar siempre comida en el plato o a rechazar la comida porque al ver demasiado se angustia.

Engañar a los ojos y cambiarles el chip: Cuando les insistimos demasiado en que coman un alimento en concreto o les proponemos que si lo acaban tendrán un postre delicioso; reforzamos la idea de que ese plato es horrible y la recompensa es el postre. Presentemos el plato que deben comer como algo delicioso la estrella del menú con una presentación que les entre por los ojos y sin menospreciarlo comparando con los demás.

No cocinemos el doble no hagamos dos menús: uno para los mayores y otro para los peques. Todos comemos lo mismo. Lo que les gusta a los papás está rico y es saludable. Ellos imitan hábitos y comportamientos.

Contexto social. El comportamiento de los niños a la hora de comer está relacionado por el contexto social según varios estudios publicados en Appetite los pequeños no sólo encuentran satisfacción en el sabor de los alimentos sino también en la compañía y las interacciones sociales al igual que los adultos. Su actitud hacia algo nuevo resultará más positiva en un contexto social y afectivo como una cena familiar distendida y agradable y no solos. Comer con otros les da además la oportunidad de comentar las sensaciones que les produce la comida y observar los gestos y expresiones de los demás lo que les permite percibir lo que es el placer de comer.

Imitación. Comer en familia Relacionado con lo anterior señalamos que los niños siempre imitan las conductas de la gente de su entorno. Por eso es muy importante que vean a sus padres comiendo saludable. Y no solo imitan a los padres también a sus compañeros amigos e iguales.

Comer sin televisión ni dispositivos. No podemos pretender enseñar buenos hábitos de alimentación si lo primero que hacemos es distraer la atención del niño hacia otra cosa. Comer tiene que ser una actividad interesante y placentera y la atención del niño tiene que estar en el sabor el color la textura y la manipulación de la comida. Porque sí es bueno que puedan tocar la comida y manipularla para experimentar con ella y aprender.

Dejémosles cocinar para ellos mismos en la medida de lo posible. Si lo elaboran ellos seguro les gusta y es un plus para que coman mejor y con buena actitud.

Debemos ser flexibles y no actuar de tal forma que acaben tomando manía a una comida o simplemente que odien la hora de comer porque se les obliga. Todos tenemos un alimento o varios que no nos gustan. Ellos por también. No hay que dejar que los niños elijan el menú por supuesto. Pero sí por ejemplo darles a elegir un alimento que pueden eliminar que tienen la opción de no comer.

Dejarles decidir sobre algunas cosas. Es bueno que participen en el establecimiento de límites para que los cumplan mejor. En este sentido a nivel general podemos permitirles un cierto número de platos que no les gusten. Por ejemplo pueden escoger tres platos que no les gusten y no quieran comer pero un número muy ajustado y un plato concreto. Ese plato no dejaremos de hacerlo en casa y lo servirmos al resto de la familia siempre ofreciéndole la posibilidad de comerlo

Medir los tiempos. Los niños pueden comer en aproximadamente media hora (más o menos). Comer demasiado rápido no es bueno y alargar eternamente la comida porque coman mal tampoco. Además prologarlo mucho si el peque es mal comedor hará que asocie el momento de comer con un castigo. Supone un suplicio tener que estar mucho tiempo ante el plato. Por ello cuando ha pasado el tiempo adecuado para cada plato y no se lo ha comido lo retiraremos y esperaremos a la siguiente comida.

Si no se ha comido toda la comida insistimos un poco pero si aun así no come esperaremos a la merienda no le daremos nada hasta esa hora. 

Todos somos animales de costumbres y los niños más. Sigamos un ritual para las comidas. Igual que existe una rutina para el sueño puede haber otra para comer que simplemente realizándola la identifiquen con comer y les abra el apetito: lavarse las manos poner la mesa

Elegir el momento. Debemos tener algo de psicología y sentido común para escoger el momento más adecuado para que prueben alimentos nuevos. El miedo a lo desconocido tiene hasta nombre propio: neofobia y también está presente en la comida. Los niños son muy propensos a lanzar un «no me gusta» ante un plato que no habían visto antes. Aprovecha la oportunidad cuando tengan una buena disposición y en un momento en el que tengan hambre. Es recomendable además darle una pequeña porción y acompañar el alimento nuevo de otros ya conocidos.

Autonomía. Seguro se manchará pero cuanta más autonomía les permitamos para experimentar con la comida más facilitaremos su interés por el momento de comer.

Jugar con la comida. Según los científicos dejar que los más pequeños jueguen con su comida utilizando sus manos incrementa las posibilidades de que luego acepten ingerirla de buen grado. De hecho ahora los pediatras recomiendan el Baby Led Weaning. Podría traducirse como alimentación complementaria a demanda. Una manera de incorporar los sólidos en la alimentación del bebé sin pasar por la fase de purés y papillas siendo el propio bebé quien se alimenta por sí mismo usando las manos. Se trata de una alimentación complementaria no sustituye a la lactancia materna o de fórmula. Hasta el año es más un método para educar que para alimentar. Así se le permite al bebé descubrir sabores texturas colores y olores en la comida y le ayuda a desarrollar la coordinación ojo-mano y la masticación. ¡Es una maravilla observar cómo comen!

Errores comunes

Hay algunos errores comunes en los que los padres suelen caer a la hora de enseñar a comer a sus hijos:

–      distraerlos mientras se le alimenta por ejemplo poniéndolos frente al televisor el teléfono 

–      Intentar convencerlos con premios o castigos tampoco resulta buena idea y emplear la fuerza metiéndole la cuchara en la boca aún menos.

–      Tampoco hay que dejarle comer lo que quiera y cuanto quiera.

–      Obsesionarse En nuestra sociedad los niños están bien nutridos no debemos preocuparnos en exceso.

Como comprobamos no es nada fácil y debemos armarnos de paciencia.

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