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¿Deben recibir paga los niños?

Pros contras cuándo y cuánto les deben asignar los padres

Muchos padres dudan de la conveniencia de asignar una paga a sus hijos. Los pequeños de la casa suelen reclamar un ‘pequeño sueldo’ para administrar ellos mismos y gastar en lo que deseen teniendo las necesidades cubiertas.

¿Es recomendable dar una paga a los niños? ¿Qué edad sería la correcta? ¿Qué cantidad es la adecuada? Respondemos todos estos interrogantes y tras su lectura cada cual sacará sus conclusiones.

Cada familia funciona de manera diferente algunos padres asignan una cantidad a sus hijos para que ellos aprendan a administrarse otros les dan dinero según lo van necesitando porque consideran que son pequeños y cuanto menos contacto tengan con el dinero mejor. Lo que no debemos hacer bajo ningún concepto es aunar los dos casos. Si das paga no es recomendable continuar dando dinero para sus gastos ya que no aprenden a valorar nada.

Pros

Hay padres que consideran importante comenzar a enseñarles el valor del dinero desde pequeñitos. Empezar con una cantidad simbólica con la que comprar cromos algún dulce… e ir incrementando conforme van creciendo. Hasta que tengan suficiente para salir con los amigos o comprar skins y complementos de videojuegos en la adolescencia. En este caso el dinero metálico ya no sería válido. La paga les llegaría por bizum…. Los tiempos cambian. Solo hay que pensar que algunos padres ‘cobraban’ en pesetas.

La ‘educación financiera’ se enseña desde casa. La asignación de un ‘sueldo’ es una herramienta que permite poner en práctica muchos conceptos de economía familiar o personal que les ayudará a organizase cuando sean adultos.

Aprenden a administrar su dinero. Además nos evitamos darles dinero cada vez que lo pidan. Ellos no paran de pedir chuches un euro las máquinas de bolitas… Sin embargo cuando tienen su propio dinero no gastan tanto porque saben que se les acaba y no tendrán nada hasta la próxima semana. Por ello es importante no darles nada más o se desvirtúa el propósito de esta asignación.

Les enseña a ahorrar. Es importante inculcarles que guarden siempre una parte de su dinero. Así saben que poco a poco pueden comprar algo más caro o simplemente al crecer hacer frente a cualquier imprevisto.

Aprenden de sus errores. Si se lo gastan todo rápidamente tienen que esperar a la siguiente paga. Por lo que a la próxima tendrán más tiento y aprenderán que se han equivocado.

Se acostumbran a esperar a ser pacientes y a valorar lo que cuestan las cosas. Cada vez se acostumbran más a la inmediatez. Pides algo hoy por internet y mañana lo tienes.

Si ellos mismos se compran sus propias cosas con esfuerzo esperando y ahorrando las valoran más. Seguro que no las dejarán por ahí tiradas y las cuidarán. 

Contras

Si no se lleva a cabo correctamente pueden comenzar a darle demasiada importancia al dinero. Son niños y el mundo del dinero es de adultos.

Hay padres que consideran que es más beneficioso que los pequeños no se preocupen por las finanzas. No tienen por qué obsesionarse por cuánto ganan sus padres o cómo está la situación financiera.

Puede ser contraproducente protegerles demasiado en este sentido como en cualquier otro. Lo importante es encontrar el término medio.

Hay familias que se organizan de diferente manera y finalmente acaban dando dinero para según qué necesidades o caprichos. Es esencial respetar las reglas. Si no es así es mejor amoldarse a cada momento sin establecer una cantidad periódicamente.

Podemos enseñarles a valorar las cosas y el esfuerzo de formas alternativas sin necesidad de tener una asignación.

Los niños no siempre escuchan a los padres pero nos observan constantemente. Somos su ejemplo y modelo a seguir. Si nos ven comparar precios no malgastar tener un control y valorar lo que tenemos repetirán el comportamiento independientemente de darles paga o no.

¿Cuándo comenzar y cuánto les damos?

Depende de la madurez de los niños. No obstante los expertos suelen coincidir en que una buena edad para empezar son los 6-7 años. Ya saben sumar y pueden gestionar su pequeño patrimonio.

Es importante establecer una cuantía fija no ir cambiando cada semana. Y a la vez adaptarse a las necesidades de cada edad. Hasta los 8-9 años debe ser una cantidad simbólica. Simplemente deben aprender a manejar una cantidad de dinero e intentar ahorrar un poquito.

A partir de los 10 vamos aumentando la paga y también las responsabilidades asociadas. Por ejemplo hacerse cargo del pequeño material escolar.

A los 12 o 13 años comienzan a salir con los amigos y sus necesidades aumentan y la cantidad debe incrementarse. Es mejor quedarse corto que otorgar una paga excesiva. Siempre es más fácil aumentar la cantidad si lo consideramos oportuno que quitarle parte de su asignación al observar que es demasiado. En la adolescencia por ejemplo no es conveniente que dispongan de dinero sin control férreo porque tendrán más fácil acceso a sustancias como alcohol tabaco etc.

La frecuencia suele ser semanal. Podemos ir alargando a los 12 o 13 años e intentar pasar a quincenal o mensual. Así comprobamos cómo se van apañando.

Consejos

No debemos darles paga a cambio de realizar tareas en el hogar. El objetivo es que aprendan que las tareas familiares deben compartirse independientemente de contraprestación.

Si no se comportan como es debido podemos bajar la asignación o anularla e incentivar subiéndola en caso contrario. Recordemos que siempre es más recomendable el refuerzo positivo.

No interfiramos en su forma de gastar ese dinero siempre que no sea algo perjudicial para ellos. Hay que respetar sus decisiones y dejar que se equivoquen para que aprendan.

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