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5 cuentos cortos para ir a dormir

¿Vuestros peques cogen el sueño con un cuento? ¿Se os han terminado las ideas?

Qué bonitos esos momentos que compartimos en la cama antes de dormir con nuestros hijos! El beso de buenas noches y alguna historia para que se relajen

Muchos peques se duermen con un cuento. Es una buena costumbre así como leer un libro cuando ya son más mayores. El problema es que a veces a los papás y mamás se nos acaban los recursos ¿Vuestros peques cogen el sueño con un cuento? ¿Se os han terminado las ideas? Os dejamos 5 cuentos cortos y muchos otros recursos para no quedarse nunca sin historias para dormir.

1-   Al árbol mágico

Aprenderán la importancia de ser amable y educado y cuáles son las verdaderas palabras mágicas:

Hace mucho mucho tiempo un niño paseaba por un prado en cuyo centro encontró un árbol con un cartel que decía: soy un árbol encantado si dices las palabras mágicas lo verás.

El niño trató de acertar el hechizo y probó con abracadabra supercalifragilisticoespialidoso tan-ta-ta-chán y muchas otras pero nada. Rendido se tiró suplicante diciendo: «¡¡por favor arbolito!!» y entonces se abrió una gran puerta en el árbol. Todo estaba oscuro menos un cartel que decía: «sigue haciendo magia». Entonces el niño dijo «¡¡Gracias arbolito!!» y se encendió dentro del árbol una luz que alumbraba un camino hacia una gran montaña de juguetes y chocolate.

El niño pudo llevar a todos sus amigos a aquel árbol y tener la mejor fiesta del mundo y por eso se dice siempre que «por favor» y «gracias» son las palabras mágicas.

2-   La verdadera historia de Hansel y Grettel

¿Queréis saber qué les pasó a Hanser y Grettel en realidad?. Nos los cuenta la propia bruja. Se reirán un montón:

Buenas noches queridos niños. Me presento: soy la bruja del cuento de Hansel y Grettel. ¡Pero no os asustéis! No debéis tenerme miedo: todo lo que esos dos niños contaron de mí es una mentira podrida. ¡Se lo inventaron todo! Si me lo permitís me gustaría contaros la verdadera historia lo que realmente sucedió.

Estaba yo un día tan tranquila en mi casita del bosque cocinando mis pociones mágicas cuando dos niños aparecieron de la nada y comenzaron a arrancar trozos de las paredes de las puertas de las ventanas ¡estaban enloquecidos! Por lo visto llevaban unos días perdidos en el bosque sin agua ni comida así que supongo que eran presa del hambre y las alucinaciones. ¡Pensaban que mi casita estaba hecha de chocolate! ¡Qué disparate! De ser así yo misma me la habría comido hace ya mucho tiempo! Mi casa es de ladrillos de yeso y de pladur como la de todo el mundo.

Soy una bruja y todo el mundo sabe que los niños y las brujas no se llevan bien. Los niños crean mucho alboroto: desconciertan a los espíritus con sus gritos ahuyentan a los lagartos y los murciélagos (que son la base de toda poción mágica que se precie) y usan nuestros gorros puntiagudos para disfrazarse todo el tiempo. Pero Hansel y Grettel me dieron un poco de pena. Así que les invité a pasar y les ofrecí una rica merienda: leche con bollos azucarados manzanas y nueces. Me contaron que su madrastra los había abandonado en el bosque con la excusa de no tener dinero para alimentarlos. ¡Hay que ver qué señora más malvada! Entonces les dije que se podían quedar conmigo si me ayudaban con algunas tareas.

¡Pero resultó que Hansel y Grettel eran unos auténticos trastos! A Hansel le pedí que fuera al establo a hacerse cargo del ganado pero el muy holgazán se encerraba tras unas rejas para que no le encontrara y se pasaba todo el día durmiendo. Luego contó que fui yo quien le encerró en una jaula para cebarlo y cuando estuviera gordito comérmelo ¡Encima de vago mentiroso! A mí no me gustan los niños ¡Ni siquiera en la pizza!

A Grettel le pedí que me ayudara en la cocina ¡pero ella hacía cosas para fastidiarme! Me cambiaba el azúcar por la sal por ejemplo. ¿Habéis probado la leche con sal? ¡Puagggg! ¡Es asquerosa! Los huevos fritos con azúcar tampoco os los recomiendo También me giraba la boca del grifo y al abrirlo salía el agua disparada y me daba en la cara usaba mi escoba voladora para barrer (las escobas voladoras son muy sensibles no soportan tanta presión) o me echaba un litro de jabón en la lavadora y la cocina parecía la fiesta de la espuma esa de las ferias. ¡Un desastre espantoso!  Un día cuando estaba a punto de meter en el horno una hogaza de pan ¡Grettel me empujó y trató de que me cayera dentro! ¡Esa fue la gota que colmó el caldero! Me enfadé mucho y los mandé de vuelta con su madrastra. ¡Cuánto lo siento por esa pobre mujer!

La historia que contaron después ya os la sabéis: que su malvada madrastra les había abandonado a su suerte en el bosque y que una mucho más malvada bruja los había encerrado para engordarlos y después comérselos. ¡Habráse visto! ¡Qué desagradecidos! Repito: las brujas no comemos niños son todo huesos. Preferimos los macarrones con tomate. ¡Ah! Y tampoco regresaron a casa montados sobre un pato. ¿Qué tamaño tendría que tener un pato para poder llevar a un niño sobre su lomo? ¿Es que nos hemos vuelto locos? ¡Los llevé yo misma en mi escoba voladora y no me pagaron ni la gasolina! Y esta es mi versión del cuento. La misma que le conté a los leñadores cuando armados con hachas y antorchas vinieron a mi casa para apresarme. ¿Quién iba a creer a una solitaria bruja antes que a dos niños en apariencia inocentes? ¡Nadie! Bueno nadie excepto su madrastra que me miraba con compasión mientras querían prenderle fuego a mi casita que repito no era de chocolate ni de golosinas porque esas cosas sólo existen en los cuentos y esta es una historia muy real.

Así que ya sabéis niños si alguna vez queréis saber cómo ocurrió de verdad una historia debéis preguntarle a todas las partes implicadas. Recordad: ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos.

Escuchar y descargar aquí.

3-   El Hada fea

Las cualidades verdaderamente importantes

Había una vez una aprendiz de hada madrina mágica y maravillosa la más lista y amable de las hadas. Pero era también una hada muy fea y por mucho que se esforzaba en mostrar sus muchas cualidades parecía que todos estaban empeñados en que lo más importante de una hada tenía que ser su belleza. En la escuela de hadas no le hacían caso y cada vez que volaba a una misión para ayudar a un niño o cualquier otra persona en apuros antes de poder abrir la boca ya la estaban chillando y gritando:

– ¡fea! ¡bicho! ¡lárgate de aquí!.

Aunque pequeña su magia era muy poderosa y más de una vez había pensado hacer un encantamiento para volverse bella; pero luego pensaba en lo que le contaba su mamá de pequeña:

– tu eres como eres con cada uno de tus granos y tus arrugas; y seguro que es así por alguna razón especial…

Pero un día las brujas del país vecino arrasaron el país haciendo prisioneras a todas las hadas y magos. Nuestra hada poco antes de ser atacada hechizó sus propios vestidos y ayudada por su fea cara se hizo pasar por bruja. Así pudo seguirlas hasta su guarida y una vez allí con su magia preparó una gran fiesta para todas adornando la cueva con murciélagos sapos y arañas y música de lobos aullando.

Durante la fiesta corrió a liberar a todas las hadas y magos que con un gran hechizo consiguieron encerrar a todas las brujas en la montaña durante los siguientes 100 años.

Y durante esos 100 años y muchos más todos recordaron la valentía y la inteligencia del hada fea. Nunca más se volvió a considerar en aquel país la fealdad una desgracia y cada vez que nacía alguien feo todos se llenaban de alegría sabiendo que tendría grandes cosas por hacer.

4-   Luna de Queso

Si se les gusta el espacio les va a encantar:

Alba Rita y Román jugaban en su cabaña en el árbol cuando escucharon unos ruidos que procedían de un claro del bosque. El sol se había puesto y la oscuridad empezaba a caer sobre Villablue pero de aquel claro emanaba un extraño resplandor.

Los niños se acercaron con sigilo escondiéndose tras los arbustos para poder observar sin ser descubiertos. Y lo que vieron les dejó helados: ¡Unos extraterrestres correteaban alrededor de una nave espacial!

-¡Vámonos si nos descubren nos llevarán a su planeta y experimentarán con nosotros! Lo vi una vez en una película- dijo Román.

Rita permanecía muda. Estaba muy asustada. Pero lo cierto es que aquellos extraterrestres no parecían una amenaza. Jugaban saltaban y reían. Alba se dio cuenta de que eran niños como ellos.

-¡No nos harán nada! Sólo quieren jugar les tranquilizó Alba.

Y antes de que ninguno de ellos pudiera reaccionar Alba ya se dirigía hacia ellos con decisión.

-¡Hola! Os damos la bienvenidos a Villablue. ¿Os habéis perdido?

Los extraterrestres no hablaban su idioma pero disponían de un sistema de traducción automático para comunicarse con los terrícolas.

-No conocemos muy bien la Tierra solemos venir una vez al año de excursión con el colegio.

Los extraterrestres le explicaron a Alba que a veces cogían prestada la nave espacial de su padre y se aventuraban por el universo.

-¡Guaaaauuuu! Me encantaría conocer la luna. ¡He oído que está hecha de queso!

Los extraterrestres se miraron contrariados ya que no sabían lo que era el queso. En su planeta no existían los mamíferos y por lo tanto no tenían leche para hacer queso.

-Si queréis podéis acompañarnos- invitó el pequeño extraterrestre.

Alba estaba contentísima ¡No podía creerse que fuera a viajar al Espacio! Pensó que sus padres no se preocuparían ya que tenía permiso aquella noche para dormir en la cabaña del árbol. Le costó un buen rato convencer a Rita y a Román pero finalmente los tres subieron a la nave. ¿Qué otra oportunidad en la vida tendrían de subir a una nave espacial?

El despegue fue espectacular. ¡Rapidísimo! Una vez atravesaron la atmósfera Alba vio cómo la Tierra se alejaba cada vez más y más. La nave extraterrestre era increíblemente rápida.

No pasó mucho tiempo hasta que comenzó el descenso. ¡Habían llegado a la luna! Los extraterrestres les dieron unos trajes espaciales antes de abrir la compuerta.

¡La luna era alucinante! Más que caminar había que moverse dando pequeños saltos casi como flotando. ¡Era muy divertido! Sin embargo Alba quedó un poco decepcionada al descubrir que la luna no estaba hecha de queso: su dura corteza era de piedra y polvo. No había nada más que cráteres no eran los agujeros de queso Gruyere que parecían cuando se la veía desde la tierra.

Aún así niños y extraterrestres lo pasaron en grande. ¡Jugaron y rieron tanto que les entró un hambre de lobo! Afortunadamente Alba Rita y Román llevaban en sus mochilas todos los víveres con los que pensaban pasar su noche especial en la cabaña. Así que organizaron un inusual picnic. Galletas sándwiches aceitunas patatas fritas ¡y distintos tipos de queso! ¡A los extraterrestres les encantó!

-Menos mal que la luna no está hecha de queso si así fuera hace tiempoo que ya nos la habríamos comido dijo uno de los extraterrestres.

Todos rieron con ganas. ¡Terrícolas y extraterrestres habían pasado una noche formidable! Una experiencia que no olvidarían jamás.

Desde aquella aventura Alba siempre miraba al cielo en las noches de luna. Y a pesar de haber comprobado por sí misma que se trataba de un cuerpo celeste hecho de roca nunca dejó de imaginar que era un gran queso Gruyere.’

En este enlace se podrá escuchar incluso descargarlo.

5-   La princesa y el dragón

Terminamos con un cuento con final muuuy inesperado. No apto para niño sensibles:

La princesa repiqueteaba los dedos nerviosa sobre la enorme mesa de madera. Unos golpecitos impacientes que se amplificaban en el eco de la cueva. 

-¿Crees que vendrá alguno hoy? -preguntó.

Como respuesta tan sólo recibió un bufido. El dragón no sabía hablar. Claro era un dragón. Pero eso a la princesa no le importaba. Su preocupación era otra bien distinta: hacía meses que ningún caballero acudía a rescatarla. Los corderos ya no eran suficiente para saciar el hambre del dragón. Y la princesa tenía miedo.

Hacía unos cuantos días ya no recordaba cuántos la princesa había escuchado un sonido metálico fuera de la cueva creyendo que por fin había llegado su tan esperado caballero a rescatarla. El dragón se incorporó rápidamente. Se puso al acecho y se preparó para escupir su mortífera llamarada.

Pero nada. El ruido lo había provocado el viento al agitar la montaña de yelmos y armaduras que pertenecieron a los tantos caballeros devorados por el dragón. Su fuego se extinguió y dos ligeros hilillos de humo escaparon por los orificios de su nariz.

-No pierdas la esperanza tal vez aparezca alguno mañana -se decía la princesa.

Día tras día iba creciendo el tiempo. Y con él crecía también el hambre del dragón. Cuando éste sentía que iba a desfallecer masticaba los viejos huesos que se amontonaban al fondo de la cueva. Pero la princesa sabía que no le durarían mucho tiempo y se estremecía de miedo al pensar en su destino.

En otra ocasión tan sólo unos días después de que llegara el último caballero que intentó sin éxito rescatar a la princesa habían escuchado unos cascos de caballo que se aproximaba galopando a la cueva. Efectivamente era un caballo. Pero sobre él no cabalgaba ningún caballero. Estaba ensillado y vestía una gualdrapa con los colores y escudos del último jinete que devoró el dragón.

La princesa atrajo al caballo con dulzura y lo guió -ingenuo animalito- hasta las hambrientas fauces del dragón. Por ahora sería suficiente pero ¿durante cuánto tiempo lograría sobrevivir?

La princesa estaba preocupada. Hacía meses que ningún caballero acudía a rescatarla y su adorado dragón estaba ya en los huesos.

-Nada puedo hacer amigo mío le decía con tristeza para evitar que te mueras de hambre.

En este enlace encontraréis un montón de cuentos más e incluso las moralejas y preguntas que hacerles a los niños tras su lectura.

Si deseamos que los escuchen ellos mismos o junto a ellos podemos buscar el que más nos guste en este link.

Os recomendamos también los libros para educar en igualdad ya que estas historias además de entretener y atraer el sueño de los peques les enseñan valores moralejas y expresiones nuevas.

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